Hay momentos en que el corazón se cierra — por cansancio, por dolor, por el ritmo de la vida que no deja espacio para sentir. Esta agüita no es un hechizo. Es una invitación.
Las flores tienen una relación particular con las emociones que la ciencia apenas empieza a documentar y que las abuelas de todo el continente conocen de sobra. No por haberlo estudiado, sino por haberlo vivido: dar flores en los momentos difíciles no es gesto vacío — es medicina.
































