Para cuando la mente se fue y el cuerpo necesita que vuelva.
La dispersión, la ansiedad, el pensamiento que salta de un lado a otro sin poder detenerse. Estar presente no siempre es fácil. A veces el sistema nervioso necesita una señal concreta — un aroma, un sabor, un gesto — que le diga que puede dejar de correr.
La clitoria, el cidrón y el toronjil son plantas de quietud. No de parálisis — de presencia activa. Las tres pertenecen a esa familia de plantas que los médicos tradicionales de los Andes llaman "plantas de la mente suave": las que ayudan a pensar con claridad sin agitarse.
































