Para cuando el cuerpo necesita que le quiten lo que no es suyo.
Hay encuentros, espacios y momentos que dejan algo. Una reunión difícil, una discusión, un lugar donde la energía estaba cargada. El cuerpo lo siente aunque la mente quiera seguir adelante.
Las brumas de limpieza tienen una presencia constante en las tradiciones de cuidado de casi todos los pueblos del continente — desde los sahumerios con plantas en la Amazonía hasta los baños florales en los Andes. No es superstición: es el reconocimiento de que el cuerpo no es solo físico y que el cuidado también tiene que ser amplio.




























