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Para soltar lo que ya no es tuyo.

 

 

A veces uno sale de un encuentro difícil, de un espacio cargado, de una conversación que dejó algo pesado, y lo siente en el cuerpo. No es imaginación — el cuerpo recibe todo lo que pasa a su alrededor, aunque la mente quiera seguir adelante.

 

La ruda, la altamisa y la matricaria son plantas de limpieza en la tradición herbolaria de casi todo el continente. Las tres aparecen en las prácticas de curación de pueblos tan distintos como los Nasa en el Cauca, los campesinos del Socorro y las comunidades andinas del sur. Ese consenso entre tradiciones que no se conocieron es el mayor testimonio de su eficacia.

Bañito que limpia

$ 18.000Precio
Cantidad
  • Ruda (Ruta graveolens) Planta de protección y limpieza profunda. En casi toda América Latina, la ruda en la puerta no es superstición — es práctica de cuidado del espacio y del campo sutil. Su aroma intenso y su energía firme hacen el trabajo que otras plantas no hacen.

     

    Altamisa (Artemisia vulgaris) Acompaña procesos de depuración energética y claridad. Planta de transición — ideal para los momentos de cambio, de cierre, de paso de un ciclo al siguiente.

     

    Matricaria (Matricaria chamomilla) Suaviza y calma, asegurando que la limpieza sea firme pero amorosa. El contrapeso perfecto a la intensidad de la ruda — para que el proceso no sea brusco sino consciente.

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