Dos lenguajes de plantas. Una limpieza completa.
Las plantas amargas y las dulces se complementan. Así funciona el equilibrio en la naturaleza: la tensión entre opuestos que se sostienen mutuamente.
Este producto trae dos fórmulas diseñadas para momentos distintos y con intenciones distintas. La medicina tradicional de muchos pueblos del continente trabaja con esta misma lógica: hay plantas que abren y plantas que cierran, plantas que limpian y plantas que nutren. No se usan al mismo tiempo. Se elige según lo que el cuerpo o el momento están pidiendo.
Plantas Dulces — Para los días de estrés, insomnio o sobrecarga emocional. Plantas aromáticas y flores que relajan el sistema nervioso, suavizan tensiones musculares y favorecen estados de calma.
Plantas Amargas — Para los momentos de estancamiento, cambio de ciclo o necesidad de renovación. Hierbas de energía intensa, asociadas a la depuración y la estimulación circulatoria.
Bañito de amargas y dulces
Plantas Dulces: Baño de pies o tina en momentos de estrés o sobrecarga. Deja reposar en agua tibia 10 minutos antes de sumergirte.
Plantas Amargas: Baño de pies para descargar, o vertido de cabeza a pies al finalizar la ducha, con la intención consciente de soltar lo que ya no corresponde. Ideal para cambios de ciclo o sensación de estancamiento.
¿No sabes cuál usar? Escucha al cuerpo. El que más te repele suele ser el que más necesitas.




























