Esa sensación de empacho que se instala después de comer — el abdomen apretado, la pesadez que no deja moverse con calma. El cuerpo no está mal. Solo está pidiendo ayuda para terminar su trabajo.
La menta, el pronto alivio y el pericón son plantas de cocina y de patio. No de laboratorio. Crecen cerca de las casas, se pasan de mano en mano entre vecinas, se ofrecen antes de que alguien pregunte. Son parte de esa medicina cotidiana que no necesita receta porque siempre ha estado ahí.






























