Esa sensación de empacho que se instala después de comer — el abdomen apretado, la pesadez que no deja moverse con calma. El cuerpo no está mal. Solo está pidiendo ayuda para terminar su trabajo.
La menta, el pronto alivio y el pericón son plantas de cocina y de patio. No de laboratorio. Crecen cerca de las casas, se pasan de mano en mano entre vecinas, se ofrecen antes de que alguien pregunte. Son parte de esa medicina cotidiana que no necesita receta porque siempre ha estado ahí.
Agüita para la llenura
Menta (Mentha spicata) Refresca y relaja el tracto digestivo. Ayuda a liberar gases y espasmos, y deja una sensación de alivio casi inmediata. Planta de olor inconfundible que en muchas cocinas campesinas santandereanas crece junto a la albahaca y el cidrón, como parte del jardín medicinal más básico y más sabio.
Pronto Alivio (Lippia dulcis) Su nombre lo dice todo. Usada en la medicina popular de la región para molestias estomacales desde generaciones. Calma la incomodidad y apoya la digestión desde adentro con una suavidad que no interrumpe — acompaña.
Pericón (Tagetes lucida) Planta de aroma anisado que aporta calor suave al abdomen y acompaña los procesos digestivos lentos. En la tradición mesoamericana y en comunidades campesinas de los Andes colombianos, el pericón es planta de fiestas y de dolores: sirve para los dos, porque sabe leer el momento.




























